Para entender el conflicto palestino israelí


El conflicto entre Israel y Palestina se remonta a la década de los 40 cuando los judíos llegaron a Israel y comenzaron a ocupar de forma ilegal los territorios que habitaban los palestinos.

Naciones Unidas ha pedido en numerosas ocasiones que se respeten los derechos humanos de la población palestina y ha dictado numerosas resoluciones para poner fin al conflicto, aunque sin muchos resultados.

La consecuencia de un conflicto que perdura a través de la historia, consecuencia del proceso de descolonización y de unas peculiaridades religiosas y culturales.

Palestina pertenecía al imperio otomano y cuando acaba la I Guerra Mundial pasa a manos de los británicos. Es tras la II Guerra Mundial, como consecuencia del holocausto de los nazis, cuando se pretende dar un estado a los judíos en la diáspora y se opta por Palestina, tierra sagrada para los judíos.

En 1948, se produce la descolonización de Palestina del Reino Unido por resolución de Naciones Unidas. Los británicos abandonan Palestina y Naciones Unidas decide que haya dos estados, uno judío y otro palestino, ambos con capital en Jerusalén. Es ahí cuando empieza el conflicto.

A lo largo del siglo XX se producen tres guerras entre Israel y los países árabes de su entorno en las que el nuevo estado judío, gracias al apoyo de Estados Unidos, se va anexionando parte de los territorios que Naciones Unidas había concedido a Palestina en 1948.

La respuesta de los palestinos a esta ocupación ha estado marcada por varios acontecimientos. En 1964 se crea la Organización para la Liberación de Palestina, cuyo líder era Yasser Arafat, y en 1987 y 2000 tienen lugar las intifadas; levantamientos civiles debido a la ocupación y hartazgo de la población palestina.

Actualmente, Palestina está distribuida en dos zonas dentro del estado de Israel. Por un lado, la franja de Gaza, que tiene una extensión de 41 kilómetros de largo por entre 6 y 12 de ancho, y que controla Hamás. Y por otro Cisjordania, con capital en Ramala, donde gobierna la Autoridad Nacional Palestina.

Hasta ahora cada vez que había algún incidente grave en Jerusalén o en los asentamientos ilegales de israelís en territorios palestinos, Hamás respondia con el lanzamiento de cohetes desde la franja de Gaza. Unos cohetes de tecnología muy rudimentaria y con muy poca precisión, que nada tienen que ver con los medios militares con los que cuenta Israel, que responde de manera indiscriminada atacando a la población civil palestina, excusándose en que los miembros de Hamás se esconden entre ella.

En esto tiene mucho que ver la pasividad internacional. Mientras Estados Unidos apoya a Israel; Rusia, China e Irán defienden a Palestina.

Hay una resolución de Naciones Unidas favorable a Palestina, Estados Unidos la vetó en el Consejo de Seguridad del organismo internacional. 

Se trata de una lucha muy desigual, ya que Israel tiene uno de los ejércitos más preparados del mundo y Palestina ni siquiera está hoy reconocida como un Estado por la mayor parte de la comunidad internacional. 

Para llegar a la paz, los palestinos reivindican una vuelta a las fronteras de 1967 y ser reconocidos como un Estado con capital en Jerusalén, que también es lugar santo para los musulmanes. En cambio, Israel reivindica el territorio palestino como propio y no reconoce de ninguna forma a Palestina. Es muy difícil salir de este círculo que indica que Gaza es "un polvorín", que puede extenderse a toda la región.