Hay que beber antes de tener sed
El agua tiene dos funciones muy importantes:
_ La termorregulación. Durante el ejercicio intenso, la temperatura corporal puede aumentar hasta 3 grados. La reacción de nuestro cuerpo a esto es la sudoración, mediante cuya evaporación, refrigeramos el cuerpo y la distribución de la sangre del interior del cuerpo hacia la piel, para con ello disipar el calor desde la superficie del cuerpo hacia el exterior.
_ El transporte del oxígeno a través de la sangre y de los nutrientes de los músculos.
La cantidad de sudor depende de bastantes elementos, como la intensidad del ejercicio, la duración durante la que lo realicemos, las condiciones ambientales, la vestimenta que usemos, el nivel del entrenamiento del corredor (los menos entrenados sudamos más que los más entrenados)...
Aquellos que empiecen a correr aprovechando las vacaciones de verano deben escoger circuitos con mucha sombra y, sobre todo, hacerlo en las primeras horas de la mañana, que es cuando hay menos contaminación ambiental. En las últimas horas de la tarde, por el tráfico, hay mucha contaminación, aunque la irradiación solar es más reducida.
Si no nos hidratamos bien y nuestro cuerpo puede alcanzar temperaturas extremas.
El individuo tiene que parar o, al menos, ralentizar el ritmo. Los aumentos excesivos de temperatura pueden llevar a situaciones de gran peligrosidad, como el 'golpe de calor'. De ahí que la ingestión de líquidos durante el ejercicio ayude a reponer las pérdidas casi al nivel de antes del ejercicio, protegiendo de los efectos nocivos de la deshidratación sobre la fuerza muscular, la resistencia y la coordinación.
No hay que esperar a tener sensación de sed para beber, porque esto ya indicaría un cierto grado de deshidratación, y que la ingestión de líquidos debe hacerse a pequeños sorbos.
