Felix (Almería. Andalucía)

 

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Situado a unos 800 metros de altitud en la Sierra de Gádor, esta pequeña población ocupa un lugar privilegiado mirando al mar

En la parte oriental de la Sierra de Gádor descansa, en absoluta armonía con el paisaje, una pequeña población de marcado acento andaluz, de casas blancas, balcones ataviados con jardineras, una tranquilidad impagable y una atmósfera sólo localizable en esos recónditos rincones que esconde la montañosa provincia de Almería, impoluta en su interior, casi intacta, conservando una belleza que ha ido forjándose siglos atrás sin la necesidad de que el hombre contribuyera excesivamente a ello.

Felix es, en sí, un enorme mirador de la provincia. A más de 800 metros de altitud, no pierde detalle de todo lo que sucede a sus pies. A la derecha, el mar de plástico, un paisaje blanquecino que contrasta enormemente con el azul del Mediterráneo que todo lo acapara por detrás. A la izquierda, al final del valle, Aguadulce, el nexo entre Almería y Roquetas de Mar. Envolviendo ese espectacular paisaje se observa la Bahía de Almería, con Cabo de Gata, tímido, y si la bruma se lo permite, emergiendo al fondo.
Algunas de las mejores playas de la provincia mirando fijamente a los ojos a un pueblecito incrustado en la Sierra de Gádor. Dos paraísos unidos por una línea recta invisible. Caprichos de una provincia llena de contrastes.
Localización
Su privilegiada situación permite a Felix mantener un equilibrio perfecto entre lo rural y la urbe más absoluta. La localidad está lo suficientemente retirada como para saborear el encanto de la montaña. El estilo de vida pausado, tradicional y armonioso de los felisarios hace que muchos almerienses acudan al municipio en su tiempo libre para alejarse del ajetreado día a día.
Sin embargo, a sólo 15 kilómetros de Roquetas de Mar, a 28 de Almería y a 30 de El Ejido, y con una rápida y buena comunicación con la A-7, Felix está en pleno contacto con los núcleos de población más grandes de la provincia, con todas las ventajas que ello conlleva. La playa y la montaña pocas veces estuvieron mejor conectadas.
Al-Ándalus
Las estrechas calles de Felix esconden orígenes árabes que aún hoy quedan patentes en cada uno de los rincones del pueblo. No en vano, el municipio es una de las pervivencias de Al-Ándalus. Con menos extensión de la que poseía antaño, puesto que con el tiempo ha visto cómo Vícar o La Mojonera se segregaban, Felix está situado frente a un cerro conocido como La Matanza. El motivo de tan desgarradora denominación proviene de los moriscos que, en 1568, perseguidos y derrotados, prefirieron quitarse la vida arrojándose desde la montaña antes que ser capturados.
Con unos 700 habitantes, el municipio se caracteriza por su espectacular gastronomía. Junto a los singulares paisajes que rodean Felix, su hostelería es el otro reclamo para los turistas. Los gurullos, el trigo o las migas conviven sin ningún problema con las carnes más suculentas criadas en la salvaje Sierra de Gádor, con el conejo como plato estrella. Su economía, además, se ha basado tradicionalmente en el cultivo de almendros, olivos y vid, aunque en la actualidad esta práctica es llevada a cabo como un método de autoabastecimiento.
Entre sus monumentos destacan la Iglesia de la Encarnación, situada en la plaza del Ayuntamiento, de origen árabe, aunque convertida por los Reyes Católicos en un templo cristiano. El Castillo Árabe, del siglo XI, declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía, su ermita, el Molino de Felix, su fuente o el Acueducto de Carcauz, en pleno límite con el término municipal de Vícar, completan una buena oferta cultural dentro del municipio.
Al caer la noche, Felix se hace visible desde un sinfín de puntos de la provincia. Un pequeño grupo de luces amontonadas en la inmensidad de la Sierra de Gádor recuerdan a los de abajo que, a cientos de metros de altura, la vida se saborea con más tranquilidad. 
Historia
Felix es otro pueblo de honda huella árabe, otra de las claras pervivencias de la España de al Ándalus, tanto que está situado frente a un cerro llamado de la Matanza por lo que allí sucedió en 1568, cuando los moriscos asediados y al borde de la derrota, prefirieron el suicidio arrojándose desde los riscos de la montaña a la humillación y el sometimiento. En 1836, Vícar se independizaría y se constituiría como municipio. En 1989, La Mojonera se independizó de él convirtiéndose en municipio. Posee un manantial, cuyas aguas son delgadas y sanas, y bastante famosas en toda la provincia de Almería, aunque no es de esta agua de la que se abastece la población, sino de otra, procedente de unas minas situadas en la Sierra de Gádor.