Historia de la Rosa
Existen 30 mil variedades de rosas, todas conseguidas por hibridación de la rosa salvaje, blanca y abierta.
Las antiguas civilizaciones chinas, egipcias, griegas y romanas ya las cultivaban para la decoración y para regalo.
Las rosas manipuladas y comercializadas han perdido capacidad de reproducción, para reproducirlas hay que recurrir a las salvajes con una polinización artificial.
Tras la Edad Media, donde su cultivo se restringió a Monasterios, vuelve a surgir la pasión por el cultivo del Rosal. Un ejemplo de esta pasión fue la emperatriz Josefina que a partir de 1.802 en su Palacio de la Malmaison llegó a poseer una colección de 650 rosales. Las colecciones de rosas se han multiplicado desde entonces.
Durante el siglo XIX empiezan a llegar variedades del extremo oriente, donde su cultivo fue también muy relevante por los antiguos jardineros chinos (existen datos del cultivo de rosales 3.000 a.d.C). Con ellos llegan los colores amarillos.
Pertenece a la Familia Rosaceae, cuyo nombre científico es Rosa sp.
Los Rosales Antiguos son los que existían antes de 1.867, año en el que apareció el primer Híbrido de Té ('La France').
Uno de las características más apreciadas de los rosales es su aroma. Estos alcanzan distintos matices, a limón, afrutado, almizcle, té o su característico olor a rosas.
Como norma general los Rosales Antiguos o clásicos son más olorosos que los modernos Híbridos de Té y Floribunda.
