Cuando el óvulo está listo para ser fertilizado, libera una sustancia química que atrae los espermatozoides más cercanos.
Ahora sabemo cómo esa señal lo pone en funcionamiento, lo que permitiría desarrollar anticonceptivos no hormonales que "apaguen" esa señal.
La Universidad de California en San Francisco, perfeccionó una técnica de medición de los pulsos eléctricos que impulsan los movimientos ondulantes de la cola de los espermatozoides. Descubrió que cuando los espermatozoides recibían un refuerzo de progesterona, la hormona que liberan las células foliculares que rodean el óvulo, los pulsos eléctricos aumentaban y la cola se movía más rápido.
Además la progesterona se une a un canal de iones del espermatozoide llamado CatSper, lo que hace que los iones de calcio le den más propulsión al espermatozoide.
