Dos fracasos de los partidos de la Banca: PRD y C's
En 1985 la gran banca española se dió cuenta de que Felipe González podría obtener la mayoría absoluta.
Esta era una posibilidad inquietante para la banca por episodios como la expropiación del holding Rumasa de 1983. Los banqueros temían una deriva izquierdista del PSOE tras las elecciones generales del año 1986, aunque finalmente no se produjo.
No olvidaban en pánico que les produjo la expropiación del empresario Ruiz Mateos a las grandes fortunas y banqueros del Estado.
Su preocupación era comprensible si tenemos en cuenta las posibilidades reales de los contrincantes de Felipe González: el líder de Alianza Popular, Manuel Fraga, ya había alcanzado su techo electoral debido a su pasado franquista, y UCD estaba en descomposición (el partido que creó Henry Kissinger y Adolfo Suárez para "controlar" la Transición Española).
En cuanto a los partidos de derechas, sólo CiU se mantenía constante en Catalunya y el PNV, en el País Vasco, pero el problema era que eran dos partidos regionalistas. Había que hacer el salto en Madrid.
Así es como nace la Operación Roca (Partido Reformista) creando un partido conservador, desligado del franquismo.
Una derecha al estilo Thatcher, lo que en España era difícil, ya que la derecha vivía de los réditos que había dado el franquismo.
Banqueros, grandes empresarios y medios de comunicación querían un partido nuevo, un partido liberal, democrático y sin el tufo a naftalina proveniente del franquismo, para dar una proyección de España en Europa y el mundo anglosajón de país comprometido con los valores democráticos. Además, en 1985 España estaba en negociaciones para entrar en la Unión Europea.
Los bancos españoles creyeron necesario catapultar desde las filas de Jordi Pujol a un nuevo partido político capaz de convertirse en la bisagra entre los dos partidos mayoritarios (PSOE y AP) y expulsar del poder a González o, al menos, evitar que obtuviera una mayoría absoluta. Mas o menos igual que para lo que se creó Ciudadanos.
El candidato idóneo para esta misión no fue otro que Miquel Roca (diputado de CiU y uno de los padres de la Constitución española de 1978).
Entonces un joven empresario madrileño, Florentino Pérez se unió al proyecto como número dos de a bordo. Años mas tarde, desde un segundo plano, también apadrinará a C's.
De momento habían comenzado con buen pie, sólo faltaba crear una base sólida, consolidar un programa y obtener los votos de una clase media-alta, una clase desacomplejada, que huyera de los clichés del nacionalcatolicismo y apostara por lo que se conocería como "nuevos ricos" de la década de los ochenta.
Se buscaban (sobre todo) los votos de los yuppies (padres del Ibex35) y gente bien venida a menos, más interesada en hacer dinero, pasar un buen rato a la bolsa y esquiando en las mejores estaciones del país que en banderas, nacionalismos y leyes.
La Historia es cíclica y repetitiva. Tanto PRD como C's estaban liderados por catalanes no independentistas y utilizaban como plataforma de despegue las estructuras de partidos regionales catalanes.
El proyecto PRD fracasó y dejó un gran agujero de deudas.
El PRD recibió de los grandes bancos españoles la suma de 24 millones de euros (cerca de 4.000 millones de pesetas, una cifra espectacular en aquellos tiempos), teniendo en cuenta los préstamos que recibieron los otros dos partidos mayoritarios en aquel entonces: 9,6 millones de euros para el PSOE y 7,2 millones por AP. Parecía que aflojando la cartera y poniendo el dinero sobre la mesa, la cosa sería fácil e iría todo viento en pompa.
Fue el fracaso político más importante de toda la democracia española moderna, nunca nadie con tanto dinero ha hecho el ridículo como lo hizo Miquel Roca Junyent y Florentino Pérez.
El partido liderado por Roca no consiguió ni un solo diputado, y el PSOE ganó las elecciones con mayoría absoluta. Resultaron ser los 24 millones de euros peor invertidos de la historia de la política española. Pero evidentemente tal suma de dinero no era un regalo, sino un préstamo, y los meses siguientes a las elecciones los acreedores llamarían a la puerta del despacho de Roca para saldar deudas, querían recuperar su inversión.
Como es lógico, ni el señor Roca ni el partido CiU disponían de tales fortunas, así que el desembolso provino del propio pueblo catalán, que pagó de su bolsillo sin saberlo las aventuras de políticos y banqueros para intentar asaltar el poder en la capital del Estado. Al Banco Hispano Americano, por ejemplo, se le conoce su cobro por medio de la empresa constructora Ferrovial (empresa controlada por CiU), a la que fue adjudicada la construcción y explotación de la autopista Terrassa-Manresa, por decisión personal y directa de Jordi Pujol, presidente de la Generalitat.
Aunque el proyecto presentado a ultima hora por Ferrovial estaba inacabado, no cumplía con los requisitos de la adjudicación de la autopista que debía unir Terrassa con Manresa, y, en definitiva, no podía competir con las otras ofertas, se movió cielo y tierra para que Ferrovial se hiciera cargo de la construcción de la autopista. Fue el mismo Pujol quien el 20 de junio 1989 inauguraba con toda la pompa correspondiente este tramo de autopista, lleno de curvas cerradas y sin un triste túnel, de tan sólo 33,5 kilómetros el recorrido y que costaba 360 pesetas del época, todo un dineral ... y cosa curiosa, se inauguraba antes de la fecha oficial establecida.
De este modo tan paradójico a día de hoy y durante 50 años todos los catalanes estamos pagando, en cada peaje, la deuda de una aventura política fracasada.
