El tomate es una especie originaria de Perú. Los descubridores españoles le llamaban "la manzana de Perú". Colón la trajo a España desde donde se extendió primero por Italia y luego a todo el Viejo Mundo.
Investigaciones diversas han establecido que el tomate fue cultivado en forma continua por las culturas o civilizaciones que florecieron en Perú, antes de la formación del Imperio Inca.
El origen del tomate en Perú no solo se basa en la antigüedad de las evidencias arqueológicas que aparecen en los ceramios prehispánicos hallados en la zona norte del actual Perú, sino también a la gran cantidad de variedades silvestres que se pueden hallar aún en campos y zonas eriazas de esta parte de Sudamérica.
El tomate peruano emigró a América Central por diversos medios. Los mayas y otros pueblos de la región lo utilizaron para su consumo, cultivándose también en México, y probablemente en otras áreas aledañas.
Los españoles distribuyeron el tomate peruano a lo largo de sus colonias en América, después de la conquista. También lo llevaron a Filipinas y desde allí entró al continente asiático.
Los españoles llevaron también el tomate a Europa en 1540, el que se adaptó y desarrolló con facilidad en los climas mediterráneos.
Hoy, el tomate es parte indispensable en la gastronomía mundial.
Tomate; ¿hortaliza o fruta?
Una fruta es la parte de la planta que contiene las semillas. Por tanto, botánicamente hablando, el tomate es una fruta a pesar de que no se suela servir en el postre. La confusión viene de que en el siglo XIX esta controversia popular llegó a la Corte Suprema de Estados Unidos. En 1887, se aprobó una ley que asignaba impuestos a las hortalizas importadas, pero no a las frutas.
Las compañías que importaban tomates argumentaron que estaban exentas del impuesto ya que el tomate es una fruta. Para dar rigor a su argumento, citaron diccionarios y testimonios de biólogos que evidentemente, demostraron que el tomate, al ser producto del ovario de una flor, es una fruta.
El gobierno alegó que al servirse en ensalada o como parte de las comidas y no como postre, era una hortaliza. Ergo, los importadores tenían que pagar. El debate estaría servido hasta nuestros días.
