LA HUELGA DE LAS BLUSAS.
TODO LO QUE TENEMOS SE CONSIGUIÓ LUCHANDO
Clara Lemlich fue una joven de 23 años de origen ruso, que alzó la mano para pedir la palabra en una reunión de trabajadoras en Nueva York y las animó a que fueran a la huelga para reclamar sus derechos.
Las obreras que confeccionaban las blusas de mujer eran las peor pagadas en la industria. Su discurso fue el detonante de la huelga de 20.000 obreras que duraría desde noviembre de 1909 hasta febrero de 1910 y acabaría con una semana laboral de 52 horas, cuatro días de fiesta pagados, un horario de trabajo más regular y mejores salarios.