1.El Caga Tió.
En Nochebuena –llamada Nit de Nadal- es tradición reunirse en casa antes de acudir a la Misa del Gallo para hacer cagar al Tió –un tronco de madera con ojos y nariz pintados y con una barretina roja-. El origen de esta tradición tan curiosa se remonta siglos atrás, cuando el tronco era quemado en la chimenea para dar luz, calor y abrigo, los mayores regalos que podían haber en aquella época. De ahí que se convirtiera en un elemento mágico hasta ir evolucionando en lo que es ahora: tras darle con un bastón, el Tió caga los regalos de cada uno.
2. Escudella i carn d’olla
El día 25, Navidad, la comida tradicional catalana empieza por un plato típico de nuestra tierra: la escudella i carn d’olla, que en este día especial se presenta en una versión más elaborada caracterizada, sobre todo, por los mega galets. ¿Sabías que la escudella es el plato de sopa documentado más antiguo de Europa? Ya existía en el siglo XIV cuando las familias payesas cocían los restos de los alimentos de la despensa para hacerla. Ahora, al ser un plato tan elaborado, casi solo se reserva para Navidad y fechas especiales, menos en zonas de montaña, donde es más habitual por su elevado valor calórico.
3. Los Pastorets y el Pesebre
Otro clásico de la Navidad catalana son estas dos representaciones del nacimiento de Jesús; la primera una obra teatral cuyo origen se remonta a las historias que se contaban en el Medievo tardío, aunque los primeros textos dramáticos no aparecieron hasta el siglo XIX. Por su parte, el Pesebre es una tradición que consiste en instalar en casa la representación del nacimiento de Jesús con figuritas, donde no puede faltar el caganer, un emblema de la cultura catalana que, lejos de ser ofensivo, devuelve a la tierra lo que proviene de ella, siendo un símbolo de salud y prosperidad. Finalmente, también existe la tradición de los Pesebres vivientes.
4. Sant Esteve
Mientras en el resto de España, el día fuerte, además de Navidad, es Nochebuena, aquí también celebramos el día posterior: Sant Esteve, un día festivo que este año nos da para un fantástico puente! Su origen se debe a que, siglos atrás, era necesario un día para el viaje de vuelta a casa tras visitar a la familia y así se convirtió en un día no hábil. La tradición manda comer canelones, un plato que nace de la necesidad de aprovechar los restos de la comida de Navidad del día anterior.
5. L’home dels nassos
Un personaje mitológico catalán que, según cuenta la leyenda, tiene tantas narices como días tiene el año para acabar. Como solo sale el 31 de diciembre, le vemos con una nariz pero, en realidad, tiene ¡hasta 365! Esta leyenda ha derivado a la Cursa dels Nassos, organizada por el Ayuntamiento de Barcelona cada 31 de diciembre.



