Fue niña prodigio durante el franquismo, mito erótico de la Transición y musa de la izquierda.
Una niña y una joven explotada e infeliz. Sólo quería ser bailarina pero su entorno la obligo a ser actriz y cantante hasta que dijo basta y se refugió en su familia.
Amó a hombres muy diferentes; en lo platónico a Serrat, en lo pasional a Antonio Gades, en compromiso de vida a Carlos Goyanes. Pero su verdadero y último amor fue para un anónimo que se enamoró de Pepa Flores y no de Marisol.
Sus últimas palabras públicas han sido estas: «soy una ciudadana de a pie, que es lo que quiero y como mejor me siento... Cuando era actriz no me quería, y ahora sí».
Su vida actual, lejos de los focos y las cámaras, se resume en largos paseos junto a su marido y sus perros por la playa, disfrutar al máximo de su familia.
Ha encontrado el anonimato y el silencio que antes se le negaba. Pero esa obsesión por huir de un mundo que le dio fama y dinero le ha traído muchas enemistades.
Ahora se cumplen treinta años desde que decidió enterrar a Marisol. Fue en 1985, y ya trabajando con su nombre real, cuando Pepa protagonizó «Caso cerrado», una película que, por su título, parecía más una premonición de lo que poco después de su estreno anunciaría la artista: su retirada definitiva.
Un año después, tras separarse de su segundo marido, Antonio Gades, rompía también con el Partido Comunista de España, aunque sin dejar de lado su filosofía de izquierdas. Ya no acude a mítines ni a actos organizados por esta formación política. Sigue colaborando, en cambio, aunque de forma anónima, con algunas ONG.
Según nos confiesa quien fue uno de sus mejores amigos y con el que hoy no tiene relación, vive apartada de todo y de todos por su desconfianza. "La invitamos a un acto, al que también acudió el alcalde de Málaga, y nos acusó de haberle hecho una encerrona, porque ella no comulgaba con las ideas del partido al que representaba aquel señor. Se puso furiosa. Desde entonces, no nos habla".
Pero Pepa es así de intransigente. Si te retira el saludo es para siempre.
"Su círculo íntimo se reduce a la familia más cercana. Pasa mucho tiempo escondida en su finca. No va a ningún lado, ni se la ve por Málaga en actos sociales. Ni siquiera llamó a Junior, marido de Rocío Durcal, para darle el pésame cuando murió su esposa. Y eso que ellas fueron más que buenas amigas. Ha quedado mal con mucha gente. Tanto de derechas como de izquierdas. Es como si se sintiera amenazada con todo. Vive obsesionada con que la gente la quiere utilizar. Cambió su número de teléfono y es prácticamente imposible localizarla".
Pepa y Mássimo Stecchini llevan juntos desde 1987. Se conocieron tras la ruptura de Marisol con Gades. «Pepa se encontraba muy mal, adelgazó mucho, parecía un cadáver, y Massimo le devolvió la felicidad. Al principio, la historia no tenía visos de que fuera a funcionar, pero, poco a poco, fue cuajando. Él tiene una relación estupenda con las tres hijas de Pepa. Es casi un padre para ellas», asegura.
El escritor José Aguilar, autor de una de las biografías más completas de Pepa «Marisol» Flores, confirma que «está muy volcada en su familia, sobre todo en su madre, que es una mujer mayor y está en silla de ruedas. Su entorno lo forman su marido, sus hermanos, sus hijas y sus nietos. Con ellos se vuelca. De los demás, se olvida».
«Massimo es un hombre muy sensible, que la entiende muy bien y se vuelca en ella. Tienen una química muy especial. La ha ayudado mucho a recuperar el anonimato», asegura Aguilar. «Vive obsesionada con su privacidad. Es como si quisiera recuperar todo lo que la existencia le negó en su adolescencia», añade. Con respecto a su relación con antiguos compañeros de profesión, el biógrafo confirma que «sólo tienen contacto con el cineasta Juan Caño».
Pepa Flores ha rechazado ofertas millonarias para volver a un primer plano de la actualidad. Una del productor Enrique Cerezo y otra para hacer una película en Estados Unidos. Además de para protagonizar una campaña cosmética muy importante. «Ni aunque le pusieran delante un cheque en blanco aceptaría volver», asegura Aguilar. «No es que tenga mucho dinero, pero sí el suficiente para vivir con la sencillez elegida. Es una mujer que vive sin lujos».
Pepa rechazó también casi 80.000 euros a cambio de posar junto a Massimo Stechini al conocerse su relación y otra alta cantidad cuando estaba embarazada de su tercera hija. Pepa Flores vive la vida como ella ha elegido a pesar de que podría llevar la de una superestrella.
En lo personal creo que hay que respetar su decisión y su privacidad, que también dice mucho de ella, pués valora mas su persona, entorno y familia que la fama y el dinero.
Siempre nos quedaremos con la niña prodigio que cantaba como los ángeles y la joven artista alegre y revolucionaria.
Joan Baeza
Datos biográficos Wikipedia
