Desde hace unas semanas en España estamos sufriendo un continuo bombardeo de noticias judiciales respecto a casos de corrupción.
Si bien al principio solo nos llegaban los escándalos de los políticos de derechas de las comunidades madrileña, valenciana y balear y mas tarde de los desfalcos escandalosos en torno a la derecha nacionalista de Catalunya esta última semana, para rematar el desencanto y el desapego general, se ha incorporado un alcalde socialista de una población básicamente obrera e inmigrante, la tercera ciudad catalana en numero de habitantes; Santa Coloma de Gramanet en la provincia de Barcelona.
Es evidente que todos los colectivos tienen sus propias vergüenzas, sus ovejas negras y que por eso mismo no se debe generalizar, pero también esta claro que el efecto moral en la población española, unido a la tremenda crisis económica que vivimos merma la confianza en los políticos y en las instituciones.
El señor Millet, presidente del Palau de la Música Catalana, de la Agrupación Mutua y de la Fundación del Futbol Club Barcelona, un prohombre patrio galardonado con la máxima condecoración cívica catalana, la Creu de Sant Jordi ha robado para su propio patrimonio y cuentas en paraísos fiscales unos 20 millones de euros en 30 años, sin que ninguna institución lo percibiera, aunque todo el mundo lo notara.
Las recaudaciones para la cultura por parte de el Estado y el gobierno catalan iban directamente a sus cuentas corrientes mientras los empleados del Palau seguían reivindicando mejoras sociales y económicas.
Sabemos que siempre ocurrirán cosas asi, peo lo que no nos explicamos es que sucedan por un tiempo tan prolongado y por cantidades tan astronómicas y escandalosas.
Mientras a los ciudadanos se nos aumentan los impuestos directos e indirectos y se nos pide contención en los salaros y mas flexibilidad en el despido libre en tanto se recupere la economía de quienes nunca han ido mal, sino que tan solo no han cubierto sus expectativas gananciales.
Otra vez para que los ricos sean mas ricos la bolsa de pobres debe aumenta y la clase media, moderadora de la estabilidad social económica debe hacer sacrificios.
Hace unos años el cantautor catalán Lluis Llach, decepcionado con la transición política española compuso la canción "Compañeros, no es esto". Decía mas o menos "No es esto compañeros, por lo que ha luchado tanta gente y se ha derramado tanta sangre". Algunas canciones tristes, por desgracia, no pierden vigencia.
Para que nada cambie, para que sigan las diferencias sociales en cada país y entre países ricos y pobres.
Lamentablemente en estos tiempos todos somos conservadores y conformistas y nos basta el futbol y las salidas de fin de semana para no arriesgar, para pensar "a mi no me tocara", y mientras lo pensamos
siguen llegando pobres y mas pobres que no tienen nada que ganar y nada que perder...
Joan Baeza