Pero esta nueva noticia que nos da Zapatero ha colmado todo lo que hasta ahora asumía como parte impopular pero ineludible de toda acción de gobierno.
Las conquistas sociales que hemos conseguido los trabajadores, cada una de ellas, han costado sangre, sudor y lágrimas y yo, como creo que muchos otros, no estoy dispuesto a renunciar a ellas, por coherencia política, por respeto a mis abuelos y a todas las generaciones que me han precedido y por exigencia social.
Ya esta bien de que las medidas económicas urgentes recaigan siempre sobre las espaldas de los trabajadores mientras permanecen intactos los privilegios de los capitalistas.
Ya esta bien de que nos gobierne el miedo y la prudencia para que al final se aplique el mismo programa de gobierno que nos daría la derecha, o que quizás ni se atrevería a aplicarlo con tanta rotundidad.
Pertenezco a una gran masa social que se levanta a las 5 de la mañana, que trabaja en una fabrica y que después de 8 horas de trabajo y dos de transporte llega rendido a casa.
Ya desde antes de los 60 los que no son superhéroes empiezan a sufrir los achaques de la edad, agravados por las enfermedades o dolencias propias de su lugar de trabajo.
Se le puede sugerir a un medico que si esta en buenas coxndiciones físicas y quiere postergue su jubilación con unos incentivos fiscales, o a un abogado, maestro o cualquier profesión que no requiera esfuerzo físico repetitivo, pero no a un albañil, a un minero, a un operario de una cadena de montaje ...
Si la excusa es la crisis económica no me vale, hay que ahorrar por otro lado, no por el de las prestaciones sociales o por la renuncia de derechos adquiridos en aras de una hipotética sociedad del bienestar de la que presumimos.
Evidentemente no concuerdan con estas medidas de urgencia los sueldos vitalicios de los gobernantes, los dispendios por representación o los gastos militares.
Si las es`expectativas electorales ya estaban amenazadas por el desgaste de la crisis esta gran e impactante medida anti social es seguro de que también va a pasar factura al socialismo español.
Parece que nos hayamos rendido a que paguen la cuenta los tontos de siempre, y para mi, eso no es ser valiente y creativo y ni siquiera honesto con el programa electoral e ideología política del socialismo.
Espero que la reacción interna y la presión externa eviten este desatino.
Joan Baeza