El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra.
Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo.
El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía.
El motor de la historia es la lucha de clases.
Los desposeídos tienen un mundo que ganar.
La religión es el opio del pueblo.
El progreso social puede ser medido por la posición social del sexo femenino.
El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan.
Los demás hombres son dueños de su fortuna; el avaro es el esclavo de la suya.
El significado de paz es la ausencia de oposición al socialismo.
La peor lucha es la que no se hace.
Los proletarios no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar.
La historia no es ni hace nada. Quien es y hace es el hombre.
Charlar y hacer son cosas diferentes, más bien antagónicas.
Si amas sin despertar amor, esto es, si tu amor, en cuanto amor, no produce amor recíproco, si mediante una exteriorización vital como hombre amante no te conviertes en hombre amado, tu amor es impotente, una desgracia.
Sigue tu curso y deja que la gente hable.
