Siempre nos quedará Serrat

En tiempos convulsos y suicidas vemos como la versión mas inhumana del capitalismo nos conduce a la destrucción del planeta y al derrumbamiento de los propios pilares que sostiene un sistema económico mundial basado en la plusvalía y el acaparamiento sostenido sobre una desigualdad social y territorial y para lavar nuestra conciencia nos conformamos con limosnas esporádicas y buenas voluntades de ONG que apenas si pueden evitar lo inevitable.

Por otro lado las utopías chocan con las mas dramáticas realidades y se esfuman nuestros sueños románticos y revolucionarios.

Nuestros hijos ya no sueñan con un mundo mejor y mas justo si no en pertenecer a la elite dominante o acomodada y en disfrutar de todos esos placeres terrenales a los que nos invitan desde la televisión.

¿Donde quedo la lucha por un mundo mejor?

¿Donde quedo el romanticismo inocente y puro?

Que pocas cosas nos dicen las canciones que escuchamos en la radio o en nuestros mp3. Que repetitivos y cansinos los ritmos de las canciones de moda …

Será que me vuelvo mayor y nostálgico … ¿o será que tengo un poco de razón y que corren malos tiempos para la gente sensible y soñadora que aun cree en utopías, en el azar y en la fuerza del amor?

Intento evadirme con los clásicos, harto de buscar nuevos trovadores y nuevas historias que no me cuenten estupideces.

Es cierto que todo no es malo, pero también es cierto que ya no quedan trovadores libres que no dependan de los dictados de sus discográficas.

Solo a unos pocos, y gracias a sus fieles, se les permite crear y reinventarse por que el sello de sus nombres aun vende; el Nano, Sabina, Silvio, Aute, Milanés …los últimos trovadores.

Maduros pero fuertes y reacios a abandonar, por que nacieron y viven para cantar lo que a nosotros nos gustaría saber decir, para narrar tan maravillosamente nuestras propias vidas y esperanzas.

Y de entre todos, como líder de los incombustibles, nuestro Serrat, ese que hace camino al andar desde 1965, que cautivo distintas generaciones y gentes de distintos orígenes y culturas.

Mientras se derrumban todas las estructuras y se nublan los horizontes solo nos queda seguir escuchando Cantares, Mediterráneo o Es caprichoso el azar, de modo que, a pesar de todo y de cualquier manera… siempre nos quedará Serrat.

Joan Baeza