Un ejercicio para el alma


El tópico de estas fiestas es desear a todos felicidad, paz y suerte para el año venidero.

Es condición humana que una vez pasados los efectos del ambiente navideño volvamos a la rutina que nos arrastra y a esos compartimientos tan incoherentes a cualquier religión o pensamiento humanista que nosotros confesemos seguir.

Todas esas filosofías de vida se basan en la liberación personal a través del perdón y la solidaridad.

Es humano que me enoje y maldiga a quien queriendo o sin querer me fastidio el dia.Y seguramente no podré evitar hacerlo por que no soy lo suficientemente maduro.

Pero cuando, como hoy, sereno y reflexivo, perdono a quien me ofendió o molesto, me siento tan libre y feliz que me compensa dejar de lado mi orgullo.

Y a esos mismos que me ofendieron les pido, con humildad, disculpas por si se sintieron ofendidos por mis reacciones viscerales o exageradas y les aseguro que no me movió jamás ni el odio ni el rencor.
Discúlpenme tambien aquellos a los que les defraude por mis acciones u omisiones.

Tengo mis limitaciones y mis defectos.

Os invito pues a hacer conmigo este pequeño ejercicio de humildad perdonando y entendiendo a los que pueden parecernos enemigos.

Por que cualquier dia de nuestra vida los necesitamos o nos pueden necesitar.

No vale la pena tomarse la vida en serio, no saldremos vivos de ella.

Joan Baeza